Finisterre, el auténtico final del Camino

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Entre la niebla y la lluvia. Albergue do Cebreiro

Santiago por Loreena Mckennitt

Santa María de Eunate, o las Leyendas Templarias


Jaume Sanllorente, otro tipo de peregrino

¡Viva la Acultura! Murales Destruídos


Hace unos años la polivalente artista húngara Brigitta Járvás, una joven muchachita que se mueve entre la tecnología y el arte, pintó una serie de murales de temática peregrino-templaria sobre los muros externos de la ermita de San Bol, un lugar que servía en aquel entonces como refugio a los peregrinos y que desde el año 2000 viene funcionando como bodega y casa de comidas. Esos murales se deterioraron con cierta rapidez, como es lógico, pero en una buena época que pasó ese refugio, cuando estuvo a cargo de unas personas sensibles que enarbolaban la bandera del pacifismo y del Arco Iris, uno de ellos, artista de valía, los restauró, y así permanecieron en buen estado hasta que el ayuntamiento del pueblo al que pertenece la ermita decidió borrarlos a golpe de cubos de pintura monocolor. Estos murales figuran todavía como ilustración en las principales guías de mano del Camino de Santiago y ahí pervivirán porque, como tantas veces en la historia, los originales fueron inmolados en orden a intereses que se suponen más elevados. No tardará mucho el pueblo al que pertenece la ermita, y sus ciento cuarenta y ocho habitantes, en seguir el camino de los murales y en unas décadas nadie guardará recuerdo de su existencia salvo algunas perdices longevas y originarias del planeta Marte.